«Lo más cruel de una violación es que la gente te exige seguir siendo la misma persona»

La violación a Vanessa no terminó cuando la forzaron aquella tarde cercana a la Navidad. Ni siquiera terminó cuando su captor la dejó marchar por la rambla. La vida se le llenó de un veneno del que no podía escapar ni en sueños. Fue en 1999, pero hace solo dos años que las pesadillas desaparecieron. «La agresión dura 20 minutos, pero en ese tiempo vuelves a nacer... para mal».

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